Un jubilado en la cuarentena

Son muchas las cosas a las que estaba apuntado en mi vida de jubilado, algunas precisamente en mi propia casa. No hablaré de lo que hacía por ahí…, en libertad. Vaya como ejemplo el tiempo empleado en editar las últimas entradas sobre mis disfrutados viajes con la Furgo en este mismo blog.

Somos 4 en mi casa: la abuela de más de 90 años, casi plenamente autónoma, el hijo pequeño que trabaja en una fábrica, que no ha parado ni 4 días por la pandemia, y si no en su propio ordenador, es desarrollador de webs.

Estos días primer asunto, entenderme con la mujer, no viene la chica que nos ayudaba unas cuantas horas en casa y hay que programar… Así que:

  1. Recoger la casa: camas, cocina, un día un barrido, otro el polvo otros los baños, siempre la cocina.
  2. Las tareas de mantenimiento: compra básica semanal y la del pan, fruta… frecuente
  3. Acabar de leer mis libros preferidos sobre el Siglo XX, la Guerra Civil Española: de Paul Preston “Un pueblo traicionado”; “El BOtín”,   de Miguel Sánchez-Ostiz y el resumen sobre la Guerra Civil del tomo 9 “La crisis del Estado, Dictadura, República y Guerra (1923-1939)” de Tuñón de lara.

4. Poner orden en librerías: libros por géneros, DVD/CDs de música o gravados de contenidos varios, los discos de vinilo, las antiguas cassettes.

5. Labores extras como arreglo de desperfectos: aquel cuadro que hay que cambiar, sujetar…, enchufes que consolidar, cristales que limpiar por el exterior, poner orden en los trasteros…

6. Moverme, pasear… no, pero sí hacer gimnasia todas las mañanas, además de algo de bici estática por las tardes.

Y también he editado algunas otras entradas sobre esta pandemia de coronavirus.